Esta es la fiesta del Pueblo, Jamas la podran igualar, MECHA vos sos una droga, Que no se puede curar
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1. SOÑAR CUESTA SUDOR

2. UN SOLO MANDAMIENTO

3. EL GLADIADOR

4. SOLO FUE UNA BATALLA

5. FIEL A MI PUEBLO AMERICANO

6. AQUEL 19

 

SOÑAR CUESTA SUDOR

Muchas veces me he preguntado el porqué de nuestra pasión desbordante por La Mecha y cada vez, encuentro una explicación diferente que aumenta la lista de justificaciones racionales para este amor irracional. Intentar contar aquí, en este editorial, todas las ideas sobre este tema es imposible, por eso, sólo escribiré sobre una:

Hay un fenómeno único en la historia del América que lo diferencia de los demás clubes colombianos, y es ese aura de maldición que lo ha rodeado casi desde sus orígenes. Durante más de medio siglo, la hinchada del América vivió tras un sueño casi imposible : ser campeones de Colombia. Un sueño que año tras año se escapaba de las manos y que llenaba a los americanos de un fervor tan inexplicable como la obsesión por aquel amor adolescente por esa muchacha que nunca se fijó en nosotros o por esa mujer que conocimos sólo en las pantallas de la televisión. Pero el sueño se cumplió. Tal vez gracias al exorcismo a la maldición de garabato o tal vez a que existe justicia en este mundo. Yo creo que se cumplió por el sólo hecho de soñarlo con suficiente pasión.

Luego de ser campeones consecutivamente y de demostrar que no había rivales dignos en este país, la hinchada necesitó de otro sueño para vivir y lo encontró en la copa libertadores. Por eso al pueblo rojo no le importa ya ganar este mal hecho torneo nacional, ni ganar partidos contra equipos que, fuera de nuestras fronteras, nadie conoce. Por eso la hinchada sólo vive para la copa. No importa que la ganen primero otros equipos colombianos, como nunca importó, hace cincuenta años, que otros fueran campeones de nuestro país. El sueño rojo es único y no depende de lo que pase con los demás. La hinchada está viviendo por un sueño diferente al de antes de aquel 19.

Pero cuidado, que se nos está olvidando soñar. Recordemos que somos la única hinchada que es capaz de vivir por un sueño inalcanzable y que soñar no significa sentarse a esperar a que la victoria llegue. Soñemos como nos enseñaron a soñar los viejos hinchas apasionados de la década de los sesentas, porque para nosotros los americanos, soñar significa ir a la cancha sin importar contra quién se juegue. Significa no mirar la tabla de posiciones, significa no comparar las nóminas.

La historia nos enseñó que para festejar, primero tenemos que soñar años y hasta décadas y finalmente cuando menos lo esperemos, como ocurrió en 1979, la copa será nuestra, no importa cuando.

La nueva raza de hinchas tiene la obligación de hacer respetar la herencia de hinchada soñadora que nos legaron los viejos, muchos de ellos haciendo barra desde el más allá. Y así como ellos cumplieron su sueño de ser campeones, nosotros cumpliremos el nuestro, pero con un aliciente nuevo: tenemos al Barón Rojo para hacer de nuestra presencia en el estadio una experiencia alucinante sin importar lo que pase en la cancha. Entonces muchachos, a soñar despiertos en la tribuna cantando, saltando y aguantando no importa que sea contra estos insignificantes equipos colombianos. Porque ya sabemos que de ello depende que se cumpla nuestro sueño y cuando eso ocurra... bueno... quién sabe... ¡nos tocará soñar con ser campeones del mundo!

SHERPA

UN SÓLO MANDAMIENTO

Ahora que nuestra Barra Barón Rojo sobrepasa el millar de seres poseídos por los ancestrales demonios de la pasión roja, es más que necesario aclarar algunos puntos:

1.El Barón Rojo no está alineado en ninguna corriente o pensamiento político. Nos vale un hongo la izquierda o la derecha u otros inventos similares o diferentes. En resumidas cuentas no nos importa si pensás que Hitler fue un delantero de la selección alemana de los cuarentas o si el Ché Guevara es el baterista de DOS MINUTOS. Vení a la barra pero no nos estigmaticés con tus símbolos. La barra ya tiene sus propia imagen.

2.El Barón Rojo no es asesino por naturaleza como la excelente película de Stone. Es decir que el que crea que aquí va a venir a liberar todas sus represiones producto de los insultos de su malnacido padre o de los ejemplos de su promiscua mamá, está jodido. El Barón Rojo no está para insultar, ni para levantar a pata a todo el que se atraviese. Estamos aquí es para cantar y apoyar los 90 minutos y nada más. Si querés romperle la mula a alguien escudándote en el tamaño de la barra, ¡suerte mijo que aquí no hace falta!

3.El Barón Rojo está constituído por hombres y mujeres de verdad. Nada de venir a gritarle cochinadas a las bastoneras y a otras americanas que vienen al Pascual. Hermano, si lleva más de dos años sin que nadie le de ni la hora eso es problema suyo. Sus aberraciones y frustraciones pornográficas déjelas para usted. A nosotros no nos importa que seas un miserable fracasado muerto de hambre degenerado.

4.El Barón Rojo nunca insulta ni insultará a un jugador o miembro del cuerpo técnico del equipo. Si a vos te criaron mal los imbéciles de tus papás, y todos los días te insultaban y te daban chancleta física, ¡de malas! porque si aquí te pillamos arriándole madres a los muchachos del equipo, te hacemos un pogo en la cabeza tan brutal que nunca volverás a encontrar el camino a tu cochina casa y te quedarás viviendo en la rampa de sur como un loco pordiosero más.

5.Nunca más te pongás esa asquerosa camiseta del River Plate o del Peñarol cuando vengás al estadio. ¿Es que acaso tu atrofiado cerebro no te sirve para caer en cuenta que esos colores traen los recuerdos más tristes para un americano de verdad?

6.El Barón Rojo no tiene otra religión oficial más que la pasión por la Mecha. Si vos sos católico, budista, ateo, satánico o adorás a Pacheco, siguí así que esa es tu elección, pero a nosotros dejános sanos de todo eso.

7.Y finalmente... el Barón Rojo tiene un único mandamiento que si lo seguís al pié de la letra es fijo que no tenés ni siquiera que leer los puntos anteriores:

APOYAR A LA MECHA SIEMPRE DONDE QUIERA QUE JUEGUE, NO IMPORTA EL RESULTADO.

Ojo... siempre significa siempre... mejor dicho durante los noventa minutos y todo el año por todo el país.

SHERPA

EL GLADIADOR

(Barón Rojo de España)

En una estrecha habitación de una casa vecinal hay un chico que finaliza un ritual Sus gestos tienen precisión haciendo honor a la ocasión porque son las tres, de un domingo y él va a una mística reunión cuando sale del portal marcha con seguridad al encuentro de sus amigos cómplices agrupado en formación y con nueva identidad toma posesión del estadio mágico.

Ahora se siente bien ahora podrá gritar:

¡Oh rey fútbol mi señor!

que se haga tu voluntad....

Embriagado en el poder que la masa le otorgó su agresividad, se desborda sin sentir No se paran de gritar que se puede provocar la avalancha que hoy sería trágica De un lado es su pasión depende del marcador

¡Oh rey fútbol mi señor!

concede el ansiado GOL....

Es tan feliz al compartir ese momento...

¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOL!

¡Por fin!

la ofrenda se consumó el mundo es un gran balón templando hasta la red ¡Por fin! llegó la tranquilidad los héroes saludan ya a un campo puesto en pié Piensa que es un gladiador que en combate y en temporada puede ser capaz de morir o... de matar

No termina su misión cuando pitan el final porque siempre habrá un torneo más Vuelve a casa el gladiador y se acuesta sin cenar el domingo irá a una nueva lid

TIERRA DE VÁNDALOS

SÓLO FUE UNA BATALLA

-¿Por qué estás preso...?-

-¿Preso?... estoy preso por una pasión... por un sentimiento... por eso estoy preso... ¿Qurés saber qué pasó?-

-Si... contáme-

Bueno... el aplastante sol era hincha del Tuluá. Sino, cómo explicar ese calor infernal que atentó descaradamente contra el aguante del Barón Rojo. La cabeza se nos derretía y no queríamos saber nada de nada. Pero saltó el rojo a la cancha y todo cambió. El cansancio se largó y la barra surgió de la caliente tribuna de oriental. El caucho derretido de nuestras botas pegado al concreto, hacía más difícil el saltar, pero aún así el Barón alentó. El tres a cero en contra era increíble, tanto, que nadie pensó en el marcador porque simplemente, no podía ser cierto. Perdíamos y sumado a ese dedo gigante e incandescente que nos aplastaba las cabezas, estaban las estúpidas burlas de los hinchas del DeporQ-#$* mal disfrazados de hinchas del Tuluá. Todo se mezcló en un coctel caliente y de mal sabor que no estábamos dispuestos a tomar. Puños fueron y vinieron y como en Cali, la policía hizo honor al horrible color de su uniforme. La Mecha se acordó de lo que era y dió la pelea, mientras el Barón tenía los ojos y los puños en los provocadores y el corazón y la voz en la cancha. Al final una emboscada y la mitad de la barra en el calabozo... yo quiero salir, pero en los ojos de algunos de los muchachos, casi podría asegurar que hay algo de alegría por estar presos... presos por La Mecha. mirá por ejemplo a ese... ¿Qué hay en su cabeza? ... Yo creo que siente que puede colgarse una medalla más en la piel. Porque siente que es algo así como un "héroe de guerra" y ... ¡sí que lo es.!

Por eso es que estoy preso y mañana me habrán echado del trabajo... porque mínimo nos sueltan al mediodía... pero ¿sabés qué?... Esta es sólo una batalla de tantas que me faltan por pelear por La Mecha....

SHERPA

Julio César Falcioni.

Gracias eterno ídolo y amigo

Guardián de nuestros sueños de campeón.

Mitológica mezcla de ángel y felino

Siempre volarás al lado del Barón

SHERPA

FIEL A MI PUEBLO AMERICANO

En toda gran ciudad de Europa y Suramérica existen y conviven más de una hinchada. Tal es el caso de Buenos Aires donde comparten calles los bosteros con las gallinas, o Manchester con el M. United y el M. City. Pero el hecho de que sean de la misma ciudad no significa que representen lo mismo o que sus hinchas sean iguales. Por el contrario, los clubes son el símbolo de pensamientos políticos o de situaciones sociales y económicas opuestas. En Barcelona por ejemplo, el Barza, representa a los regionalistas catalanes que no aceptan el poder central de Madrid, mientras el Español cobija a los partidarios de una España unida bajo un mismo rey y gobierno. En Escocia, el Glasgow Rangers es el equipo de los cristianos protestantes y el Celtic el de los católicos. En Milán, sus dos equipos esgrimen separadamente las banderas de los radicales y los derechistas. En Buenos Aires el Boca es el equipo de las multitudes pobres y de color de piel oscuro mientras el despreciable River es de los blancos racistas. Algo muy similar ocurre en Lima con el Alianza y el Universitario. En Río el Vasco es el equipo de los negros y en España el Real es el equipo del poder. Hay muchos ejemplos similares alrededor del mundo. Pero no hay necesidad de ir tan lejos, aquí en Cali sucede lo mismo. Desde su creación en la cancha de Galilea, el América fue el equipo de los pobres de la ciudad. Veinte años despues del nacimiento del América, unos señores ricos y de origen extranjero, insatisfechos con sus diversiones de club y alta sociedad decidieron formar un equipo de fútbol, tal vez para humillar a sus trabajadores en el único día que tenían estos para liberarse del yugo : el domingo.

Por eso es que el color rojo sangre, el color primario, simple y puro es el del América, y el verde pastel, mezcla de amarillo y azul, descansador a la vista, engañoso y confundible con la cancha es el del otro equipo.

América fue y seguirá siendo el equipo del pueblo, y el pueblo siempre será mayoría. No obstante, en las últimas décadas, los patronos han logrado lavar muchos cerebros débiles y por eso vemos a cientos de borregos que no les basta con ser explotados de lunes a viernes sino que esperan al domingo para vender su único espacio libre: las tardes del fútbol dominical. Estos pobres hombres visten sus camiseticas verdes creyendo que si sufren o ríen por el equipo de sus amos, entonces ya no son del pueblo. ¡Pobres snobs!, ¡pobres arribistas! traicionan sus orígenes queriendo olvidar lo que son. ¡Qué diferencia con el hincha americano! aquél que grita con orgullo: ¡esta es la pasión de un pueblo! aquél que viste el color de la vida, el color de la muerte; aquél que sabe que ser americano es cuestión de ser fiel a su naturaleza.

Por eso cuando los demás, intentando insultar dicen: "esos americanos no son más que unos negros revueltos con indios ignorantes, bullozos y que se dejan llevar por la pasión", yo sonrío y pienso que por eso precisamente soy americano, porque no soy capaz de aplaudir a Valenciano cuando le hace un gol a mi equipo, porque no me porto como si estuviera en la ópera, porque para mí el fútbol es pasión, por que mi vida es el América.

SHERPA

HERENCIA LETAL

Aquel 19

Todo pueblo y raza recuerda con orgullo las fechas importantes de su historia particular como una forma de inmortalizar sus raíces, las cuales son su real razón de ser. Para nuestro pueblo americano hay una fecha que sea tal vez, la más importante de todas : El miércoles 19 de diciembre de 1979. Aquel 19. La noche de la primer título profesional, producto del trabajo de grandes dirigentes como Don Miguel Rodríguez y de un gran grupo deportivo al mando del médico Ochoa.

Muy pocos de nosotros vivimos esa noche inolvidable, pero todos tenemos que recordarla y celebrarla como la noche más hermosa y llena de pasión que jamás ha vivido una hinchada en Colombia.

Todas las palabras que se escriban serán insuficientes para describir el desborde de alegría y júbilo que recorrió las calles de todos los barrios de la ciudad. Las imágenes del humo de la pólvora acompañando la salida de nuestros gladiadores, los corazones que literalmente explotaron con cada gol, las ambulancias llevando a los agonizantes americanos con una última sonrisa en sus bocas que tantos años habían rogado al cielo por que dejara caer una de sus estrellas, las calles llenas por los millares de personas, las lágrimas, los pitos hasta la madrugada del domingo, los hinchas que como muertos vivientes deambulaban borrachos luego de tres días sin volver a sus casas, las penitencias inhumanas que se pagaron luego del partido. Todo eso nunca se volverá a vivir en Cali sobretodo porque fue la primera vez y para muchos esa noche fue la más feliz de su vida, tanto que decidieron que ya se podían ir tranquilos al más allá y en el mismo estadio se dejaron llevar por la muerte. Por eso recordemos siempre esa fecha y cuando sintamos que desfallecemos en nuestra misión pensemos que no podemos parar el aguante y que tenemos que continuar por nuestros muertos de aquel 19.

SOLUCIÓN A SU COMPLEJO

Señores Volumen Brutal:

Soy un hincha saltarín verde de sur y respetuosamente me dirijo a ustedes con el fin de encontrar en su milagrosa sabiduría una solución definitiva a un problema que me acosa y me hace imposible alcanzar la felicidad y que a continuación lo describo:

Todo empezó cuando yo era un pequeño de escasos doce años. Mi vida era la vida normal de un hinchita verde: Me la pasaba en mi cuarto haciendo fonomímicas de Juan Gabriel o intentando imitar el saludo de Alfonso Lizarazo con sus dedos de las manos. Esto último nunca lo logré. Ese paraíso cambió cuando llegó a nuestra casa el hermano de mi mamá: el tío Gonzalo. Al principio tío Gonzalo se portó muy normal conmigo. Me ridiculizaba ante todos como siempre lo hizo mi papá y de vez en cuando me daba chancleta pero sólo cuando estaba borracho. Un día de domingo tío Gonzalo le dijo a mi madre que me llevaría al Pascual a ver a nuestro verde equipo. ¡por fin podría conocer a mis ídolos!. Tío Gonzalo mintió y al contrario de lo prometido, me llevó al potrero que quedaba atrás de la escuelita del barrio. Lo que ocurrió esa tarde calurosa de domingo no soy capaz de describirlo. Sólo diré que tío Gonzalo me hizo cosas. Mientras estaba allí tumbado sobre el picante pasto, buscaba algún consuelo. Afortunadamente lo encontré en un pequeño chapul verde que me miraba compasivamente. Se que suena extraño, pero en medio de mi tristeza sonreí al ver cómo el chapulito saltaba y saltaba en su sitio como tratando de animarme. Cuando intenté acariciarlo la chancla de mi tío apareció de la nada y lo aplastó. Desde entonces yo dejé de ser el niño inocente y feliz que coleccionaba peluquitas de colores y me convertí en un amargado hombre lleno de rencores y envidias. Nunca he tenido amigos y mucho menos amigas ya que no soy capaz de mirar a los ojos a una persona porque en ellos veo la mirada de mi tío Gonzalo. Solo he encontrado refugio en mi barrita de sur ya que con los muchachos me siento identificado pues todos ellos han sufrido de una u otra manera, situaciones similares a la mía. Los únicos momentos felices de mi vida los paso los domingos cuando en las noticias puedo ver por unos segundos a su grandiosa barra de Barón Rojo. No se qué me pasa pero cuando los veo alentando a su equipo siento que los recuerdos de mi niñez accidentada surgen de lo más profundo de mis entrañas y me invade un extraño placer masoquista. Admirados señores: ¿Estoy enfermo?... ¿Podré ser feliz algún día? ¡ayúdenme por favor!

Atentamente

El chapulín acomplejado.

RESPUESTA:

Despreciable chapulín: Con sumo desagrado y repugnancia leímos la miserable descripción que hacés de tu infeliz vida. Afortunadamente para vos, nos hemos repuesto al asco y al posterior ataque de risa salvaje y logramos descifrar el laberinto de cloacas que tenés debajo de tu peluca crespa. Es muy sencillo: Tu aberrante atracción y admiración por el Barón Rojo así como tu sentido de pertenencia a esa mal llamada barra verde tiene origen en el único evento importante que ha ocurrido en tu tediosa vida: tu incidente en el potrero. Tu enfermo tío logró esa tarde despertar tu verdadero espíritu de ser miserable y destinado al fracaso. El chapulín que ante tus llorosos ojos parecía consolarte representa tu barrita verde. Por eso es que te gusta saltar como creíste que lo hacía el insignificante insecto ese. Tu tío Gonzalo representa en tu jodida mente al América. A tus ojos tu tío era un ser inmenso y dominante que te utilizó cuando quiso para su placer personal y que te rebajó a la mínima expresión de lo que es un ser humano. Situación similar ocurre año tras año cuando el América satisface su instinto con tu equipito. Por otro lado, la chancla inmisericorde de tu tío que aplastó sin compasión al chapulito verde representa al Barón Rojo , ya que como sabés eso es lo que hace nuestra barra con la tuya. En conclusión: no volvás a escribirnos y por favor nunca te acerqués a pedirnos autógrafos ni patadas. No queremos saber nada de vos ni de tus aberrados compañeros y para que veás que no somos tan porquerías como tu tío, aquí te damos una solución: Dejá de ir los domingos al estadio y parate todas las tardes en el potrero de atrás de tu escuelita. Tal vez algún día descubrás a tu tío con otro "sobrino" y así podás unirte a él o en el peor de los casos, conozcás otro chapulín para que sea tu amigo, lástima que los chapules sólo vivan unos cuantos días.

 

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