Esta es la fiesta del Pueblo, Jamas la podran igualar, MECHA vos sos una droga, Que no se puede curar
- Visitantes Online :

Home
Historia
Cronicas
Revista
Enlaces
Caricaturas
Fotos
Chistes
comics
Canciones
Download
Audio
Videos
Foro
Torneos
Boletas
Chat
Noticias
Libro De Visitas
Contactenos
Tienda Virtual







CRONICAS DEL AMERICA DE CALI Y SUS HINCHAS

 

EL CONTRA-ATAQUE DE BONAR


Escarlatas saludo Cordial

Desde este día empiezo a enviar los artículos de los ESCRITORES DEL PUEBLO ROJO, empezando con uno muy popular: ‘Son cosas del corazón’ escrito por Alfonso Bonilla Aragón (Bonar), muy pronto enviaré otros también del mismo autor como: ‘Un americano de la barra del Guásimo’, ‘Mi América’, entre otros bellos artículos, también, estarán los de Valverde y Bejarano, entrevistas a hinchas históricos, en fin, muchas sorpresas.

Quiero reiterarles mi objetivo con el envío de éstos escritos… es el de rescatar la bella historia de nuestro América, pasión de un pueblo, y hacer que la voz roja retumbe en cada corazón americano día a día y se propague en cada uno de nuestros hermanos escarlatas. Hoy en día, en la sociedad en que vivimos, el materialismo ha socavado a las cosas del corazón, hoy en día el dinero, la fama, la mentira, el individualismo representado en un sistema excluyente y egoísta han querido minar los sueños de los hombres, han querido minar al amor incondicional del poeta, del artista, del trabajador honesto, del hincha fiel…

Es por esto que como amantes de esta pasión huracanada de un pueblo debemos hacer resistencia y unirnos más que nunca como la gran banda del diablo, es la única manera. ¿Pero hacer resistencia a que? Pues es muy claro, hacerla frente al unanimismo de los ‘medios de comunicación’ y al sistema operante. Los medios masivos de comunicación responden hoy en día, como en todo el mundo, a intereses particulares de unos pocos y acá en Colombia es evidente esta situación desde que la T.V privada llegó al país con sus ‘grandes’ dueños capitalistas. Muchos hinchas de la mechita han perdido la comunicación con el equipo, escucho muchas quejas sobre que no se conoce lo que hace el equipo, como está entrenando, que noticias hay, su actualidad, etc. y esto, quiérase o no, ha hecho que la gente se ausente del estadio. Yo pregunto entonces: ¿Para quién es la comunicación entonces? ¿Acaso no somos un país universal multipensante y pluralista? Pues todo indica que no, todo indica que lo que importa para los ‘medios de hoy’ es un ‘mundo light’, farandulero e hipócrita donde la historia, las bellas tradiciones y el sentimiento auténtico son una molestia para sus intereses privados.

¿Y como hacer la resistencia? Esto no es más que un acto de corazón de cada hincha, es compartir con nuestros hermanos las historias de nuestro equipo, las anécdotas, las alegrías y todo lo que nos apasiona de la manera más fraternal y solidaria. ¿Qué medios podemos utilizar? Bueno, sin duda la palabra es el medio más indicado y más humano y tomar ejemplo de nuestros escritores rojos: (Bonar, Bejarano, Valverde) que plasmaron sus amores en el papel y los compartieron con el pueblo puede ser un buen punto de partida. Pero para propagar esa palabra es indispensable un medio más efectivo, y para eso está el: las paginas web, los correo electrónico. La Pagina WEB es un medio efectivo e independiente de cualquier manipulación para compartir con nuestros hermanos americanos todo lo concerniente a la institución y así poder convertirnos en la VOZ de nuestra pasión.

Hay eventos, noticias, emociones, escritos, vivencias… todas cargadas de alegría y sentimiento que muchas veces quisiéramos que otros hermanos americanos también las vivieran y conocieran pero que a veces no pueden hacerlo por falta de dinero, de tiempo o por falta de la misma comunicación que hoy excluye a tantos. No es una cosa de volvernos intensos, sino que es un compromiso con la historia y con el amor al equipo y nuestra gente y no dejar morir esa hermosa tradición popular que nace del corazón y ahora quieren acabarla para convertirla en otra marioneta del mercado. La Pagina WEB pues, puede ser un arma letal al unanimismo y se convierte en el tridente del diablo que enseña su garra y comparte a toda la fanaticada roja las pasiones que diariamente despierta el América de Cali… Así cada vez más la cadena de emociones, escritos, imágenes y alegrías que pueden inundar los correos electrónicos de los hinchas rojos hará que EL CORAZÓN le gane a la exclusión y que volvamos a rescatar, en especial en los jóvenes, lo valioso de la historia, lo bello de la palabra y lo saludable que es el deporte y las emociones que éste despierta…. Así pues americanos demos paso a nuestras emociones, resistamos al unanimismo, acabemos el egoísmo, implantemos el pluralismo y demos la bienvenida AL CONTRA-ATAQUE DE BONAR!.

La voz del pueblo es la voz del diablo.

Luis Eduardo Flores
B.R.S Valle del Cauca

Todos los escritos que van a ver a continuacion son gracias al señor Luis Eduardo Flores del B.R.S Valle del Cauca quien fue la persona que quizo compartir cada uno de las cronicas para toda la comunidad americana que visita diariamente esta pagina. Como lo dice nuestro amigo Luis Eduardo " La Pagina WEB es un medio efectivo e independiente de cualquier manipulación para compartir con nuestros hermanos americanos todo lo concerniente a la institución y así poder convertirnos en la VOZ de nuestra pasión. " Asi que los dejo para que disfruten de este buen material que ha querido compartir Luis Eduardo y para que cada uno de nosotros conozca muchas cosas de LA MECHITA y de los hinchas memorables que nunca ha podido conocer.



EL VALLANO ES DEL ROJO
AMERICA PASIÓN HURACANADA DE UN PUEBLO

‘Un país solo vive en confianza, solo se constituye como nación solidaria cuando comparte una memoria, un territorio y unos saberes originales.
No basta con tenerlos, es necesario compartirlos’.
William Ospina (Escritor vallecaucano)

 

Mi América
Por Alfonso Bonilla Aragón
70’s

Para mi no es curioso pero sí conmovedor: en un lapso de ocho días he recibido seis o siete cartas de Cali comunicándome los triunfos del ‘América’. Reacción igual sólo presencié cuando se nos birló la Refinería. Por lo menos quedé convencido de que tengo amigos que conocen mis reacciones cordiales más íntimas.

Precisamente por ser el ‘América’ una especie de miembro de familia, dejé de asistir al fútbol en Colombia durante muchos años. Mi masoquismo no podía llegar hasta el malsano goce de asistir a las sistemáticas derrotas de una divisa deportiva que vi nacer en los años en que despertaba mi prematura adolescencia. Esto lo entienden pocos, y la verdad, no me interesa que lo comprenda nadie. El primer arquero del ‘América’ fue mi hermano mayor, muerto en plena juventud. En la primera escuadra jugaron amigos entrañables, muchos de los cuales fueron ya llamados por el Árbitro Supremo del Final del Campeonato de la Vida. Por todo eso los descalabros del ‘América’ me herían como cosa propia. Al final y al cabo no me había hecho ‘fanático’, título de accionista ni porque de ello derivara ningún provecho de prestigio o nombradía. Había nacido a la afición, al fútbol, al tiempo con la enseña escarlata.

¡Cómo he sentido en estos días mi ausencia de Cali! ¡Cuánto hubiera gozado, como en otras ocasiones, muy contadas por cierto, recorriendo en las noches de estos triunfos los viejos barrios de mi ciudad y asomando las narices a los bailes con los que indefectiblemente se festejan los triunfos del ‘América’. Quien no haya visto encendido el ‘farolillo de la buena fiesta’ en el Barrio Obrero, en la parte baja de ‘San Nicolás’, en ‘La Alameda’, en ‘El Troncal’, en ‘El Pueblo’, en ‘Jorge Isaacs’, en ‘Saavedra Galindo’, como yo lo vi en aquella madrugada inolvidable que en el almanaque del recuerdo se conoce con el nombre de ‘5-0’ no sabe lo que es haber estado cerca del corazón de Cali.

Por algunas razones misteriosas o que nadie se ha dado a analizar en el fondo, cada ciudad tiene un equipo de fútbol, que suele no ser el mejor ni el más rico, pero detrás del cual se desplazan aquellas que se conocen en otros círculos con el nombre despectivo de ‘plebes’. Como ‘Boca’ en Buenos Aires, ‘Flamengo’ en Río de Janeiro, ‘Colo-Colo en Santiago de Chile, ‘Alianza’ en Lima. ‘Barcelona’ en Guayaquil, ‘Aucas’ en Quito, ‘Junior’ en Barranquilla, ‘Atlético’ en Madrid, ‘Betis’ en Sevilla, ‘Arsenal’ en Londres, ‘Torino’ en Italia, ‘Dínamo’ en Moscú… (Creo que sólo en Bogotá, el favor popular se halla casi milimétricamente dividido).

Y por qué si eso es así, suelen alegar algunos adversarios, el ‘América’, ha vivido al borde de la quiebra? Las explcaciones son sencillas y nada tienen que ver con el ‘exitismo’: el fanático del ‘América’ suele ser pobre, y no tiene dinero para acudir al estadio a verlo perder. Prefiere quedarse, donde su compadre el de la ‘esquina’ tomándose unas ‘amargas’ mientras transcurren las dos horas que le demuestran que el ‘equipito’ jugó como nunca pero perdió como siempre…’
Tanto llevaron el cántaro al agua hasta que tuvieron a punto de quebrarlo.

El éxito actual del ‘América’, (veinticinco ‘goles’ a favor y sólo cuatro en contra en seis partidos), no se debe a ningún milagro. Fenómenos de esa clase no se operan en los equipos pobres! María Isabel Roa, mi linda corresponsal ‘americana’, se apresuró a enviarme las páginas de los periódicos de Cali que recogieron los triunfos sobre el ‘Atlético Nacional’, ‘puntero absoluto’ y el ‘Deportivo Cali’, ‘nuestro eterno rival’, como dice ella. La fotografía del cuadro es una de las explicaciones. Lo integran muchachos apenas salidos de la adolescencia, sin mañas ni resabios. Y a quienes interesa más conquistar la gloria a golpes de corazón que defender el sueldo esquivando las piernas. La otra razón radica en el Director Técnico: el yugoslavo Simo, él como el equipo que dirige: un experto a quien interesa hacerse a un nombre. Y quien por lo tanto no tiene nada para economizar.

Testimonio de viejo aficionado
Un ‘americano’ de la ‘Barra del Gúasimo’
1973

 

Aclaremos. En mi familia la pasión por el equipo América nada tiene que ver con el fútbol. Es una característica hereditaria, como el conservatismo en los Borreros, la inteligencia en los Lleras, el ‘buen humor’ de los Velascos, la interminable estatura de los Barberenas. Asistí con mi hermano mayor, quien fuera el primer arquero del equipo, a la fundación del América. Institución que, como la ciudad de Cali, ocurrió en dos sitios: en el portón de la casa de Pepe Piedrahita y en una banca de la entonces llamada Plaza de Armas, frontera al Cuartel del Pichincha, cuya almenado edificio de nobles ladrillos fue derruido sin que aun no se sepa por qué. Los Bonillas Aragones comos ‘americanos’, tanto como liberales, tercos, buenos amigos y mejores enemigos y cerreros. Mi hija Ximena, a quien el fútbol como tal le importa un pito, asiste al Campín cuando juega el América, para llorar con increíble masoquismo, con las indefectibles derrotas. Ha gritado más estimulando a Barbi Ortiz y al negrito Riascos, que al doctor Carlos Lleras y al torero Paco Camino, que ya es mucho decir.

Sin embargo, creo que hace por los menos diez años no veo jugar al América. Y si no fuera porque su divisa, por obvias razones, es para mí inolvidable, ya no sabría cual es su color. La razón es muy sencilla. Yo, que comencé a ser ‘americano’ de la ‘Barrra del Gúasimo’ del viejo Estadio de ‘Galilea’, vi perder al América muchas veces, pero cuando sus hombres daban el espectáculo, exhibían sus saberes académicos y sudaban la camiseta.

Pero concurrir al estadio a ver perder a unos mal llamados deportistas para quienes el equipo no es parte entrañable de su viga sino solo el patrón que los contrata, no es cosa que me atraiga. No lo digo por todos, pero prefiero limitarme a preguntar a las seis de la tarde de cada domingo por cuántos goles perdimos.

Yo creo que el América está inadecuadamente presidido. Alberto Anzola es uno de los más perfectos y cumplidos caballeros que haya conocido. Ejecutivo de gran inteligencia, ha triunfado en todas sus empresas, menos en esa. A pesar de que ama la camiseta escarlata, tanto como yo. Pero acontece que Alberto habla un idioma distinto del que se usa en el fútbol. M e imagino que conversa con los jugadores con el mismo léxico que usa para exponer ante la Junta Directiva del Ingenio Manuelita sus proyectos financieros e industriales. Y eso ni lo entienden los futbolistas, ni les gusta. Sin intención alguna peyorativa, -Dios me libre de hacerlo-, ellos son la versión moderna de los antiguos gladiadores que combatían con las fieras en el circo romano y que por eso eran llamados los bestiarios.

Por todo lo anterior, si tuviera alguna influencia en el América haría lo posible para que tuviera realización el proyecto de entregarlo a Anibal Aguirre Arias y a las personas que él escogiera. Anibal es para mi el mejor dirigente de fútbol profesional que tiene el país porque posee las tres AAA indispensables: amor a esa actividad; astucia no propiamente indígena pero sí antioqueña que es peor; y autoridad sobre esas indómitas tropillas. No olvido que él y Adolfo Pedernera (uno de los pocos genios que en el fútbol han sido), llevaron al América al borde del campeonato, que hubiera obtenido si un malandrín no se los roba.

He dicho lo anterior, que sale de mis hábitos de escritor, por lo que dije al comienzo de esta nota. Podría repetir con el cambista carioca aquello de ‘Oh Flamengo que me haces llorar’…Ni más ni menos.


¡Son cosas del corazón!
Alfonso Bonilla Aragón

Graves historiadores han dado a febrero o noviembre de 1927 como meses fundacionales del AMÉRICA.
Me conmueve tanta precisión. La mayor parte de las fechas del corazón son inciertas. Y AMÉRICA no es una entidad deportiva sino algo que se lleva cosido al alma.
¿Quién recuerda el día exacto en el que, ante el paso de una adolescente hermosa, sintió que había dejado de ser niño pues acababa de llegar a la adolescencia? ¡Son cosas del corazón!
¿Cuál recuerda la fecha en que nuestra madre, al vernos convertidos en hombres, trocó el beso maternal de nuestra infancia por otro que quería decir lo mismo pero que ya no se atrevía a expresarlo? ¡Son cosas del corazón!
¿Quién dice el lugar donde se encontraba cuando escuchó por vez primera aquella vaga tonada que habría de acompañarlo con su cadencia insistente en los pocos momentos felices, y en los muchos aciagos de la vida? ¡Son cosas del corazón!
Quince jóvenes de "El Vallano" quisieron asociarse un día en un club deportivo que cifrara su anhelante voluntad de ser. Y así nació el AMÉRICA. Ninguno de ellos pensó que estaba haciendo historia. Por eso no llevaron notario. Seguramente me hallaba con ellos pues, aunque menor, eran de mi barrio y yo anunciaba por esos vericuetos como estribero de mi hermano mayor.
Pero no podría jurar si la criatura que nació vestida de rojo, como rojos son el corazón y la sangre que lo inunda, fue sacada de la pila en el portón de la casa de Pepe Piedrahíta Castro, quien vivía en la calle 14 entre carreras 4a. y 5a, límites del barrio de San Pedro, tradicional y señorito con El Vallano, bullanguero y levantisco, o en una banca de la antigua Plaza de Armas bajo la mirada de Polifemo del sargento Patiño, ordenanza que había sido del general Lucio Velasco.
Por eso es más cuerdo que se diga que AMÉRICA nació en 1927. Y que me dejen exclamar con el gran poeta español, no el "no sé cómo eras, yo sé que fuiste, " sino: no sé cuando naciste, AMÉR1CA, pero sé que vives y vivirás en mi alma, mucho más allá de lo que yo viva. Al fin y al cabo, de tus entrañas soy pedazo.
El fútbol traído a Cali por unos jóvenes de El Empedrado, cuyos padres nos habían enviado a estudiar a Londres: Alfonso Giraldo, los Lalindes, los Caicedos. Para completar el quórum de los veintidós indispensables, explicaron los misterios del extraño rito a unos muchachos que habían sido compañeros suyos en Santa Librada o en San Luis: Gustavo Lotero, los Francos, Caicedos, etc.
Así nacieron el Bolívar, el primer AMÉRICA no el mío, los varios Calis, que no fueron la hoy poderosa institución que fundaron hacia 1946 el Ché Córdoba, Juan Bellini, Manuel Bonilla, Tenorio y otros olvidados, con el nombre de Deportivo Cali.

Con el arribo de algunos jóvenes europeos, el fútbol tuvo su primera expansión. Surgieron los Goetas, los alemanes Mürle, Gerding, Bieter, el ecuatoriano Yagual, los españoles Molinari, Ruiz, Graells, el brasileño Gari, posteriormente Pepe Lago y el inglés Hardwich... Y tantos otros que se escapan a esta memoria que flaquea con los años y con la distancia.
Pero fueron los primeros Juegos Nacionales de 1928 -los de los samarios Pimienta, Mier, Wellman, Granados- los que crearon la pasión masiva por el fútbol. Aunque ya existían los equipos de barrio como el nuestro.
Con el AMÉRICA tuvo mi pueblo su gran pasión deportiva. Como pasión llena de alegrías, de frustraciones, de angustias, de dolor. Quiero recordar a Pepe Piedrahíta, a Arturo Salazar, al Mochito Perlaza, a Daniel Solarte, a Luis Mercado, a Serafín Fernández, a Luis Carlos Otero, a Benjamín Urrea, el de la maldición de Garabato (que este año dejará su poderío), a Daniel Barona y al primer arquero, Ramón Antonio Bonilla Aragón, muerto a los 19 años de edad, cuando la vida sonreía a su apostura, su inteligencia y simpatía. (Como para que pregunten ahora por qué el AMÉRICA es una especie de tercer apellido de mi gente).
¿Cómo entró el AMÉRICA tan hondamente en el corazón del pueblo? A poco de su fundación y cuando ya habían ingresado futbolistas que hicieron historia, Célimo, Canuto, Guayaquil, Rojas, González, Angarita, Villalobos, nos visitaron los primeros equipos peruanos; el Ciclista Lima Asociación y el Chancay nos maravillaron, y los muchachos del AMÉRICA asimilaron sus enseñanzas. Y mi equipo fue el primero en Colombia que practicó un juego basado en la habilidad y la técnica y no en los pelotazos, la resistencia, la velocidad, los tiros fuertes y los golpes más violentos aún. Mi pueblo, que tiene un sentido innato de lo rítmico, los convirtió en sus ídolos.
Aún veo las palomitas de Canuto, la maestría de Célimo, las cortadas de Guayaquil. He escuchado en el Pascual Guerrero, cuando un alero no alcanza una pelota, decir: "Esa era como para Dimas".
Lo más importante es que AMÉRICA ha representado hasta ahora la ambición insatisfecha del pueblo. Así se ha convertido en una especie de amor imposible, tanto más ardiente y leal cuanto más equívoco. AMÉRICA, como Moisés y como el pueblo, alcanzó a ver la Tierra Prometida sin llegar a ella. Es el verdadero amor que cantó el poeta por ser sin esperanza. Porque incluso la victoria no satisface a sus partidarios. Apenas los divierte. Sobre todo cuando es lograda sobre los que, en el juego y en la vida, están acostumbrados a ganar.
Soy un hombre que quiere escribir sobre las cosas de su corazón. Como mi madre, como mi tierra, como mi hija. Por eso lo amo con un amor que a veces duele. Y me gusta repetir con el sambista carioca aquello de
Oh flamengo que me haces llorar.

Buenos Aires, verano de 1977

Si conoce mas cronicas, documentales, relatos o algun documento donde los hinchas han hecho historia con sus articulos, no duden en enviar ese material para compartirlo con toda la hinchada americana al correo jleolr@gmail.com

Desde 20/01/07 visitante N° 671





<<<  2002  Leonardo Lenis ® 2007  >>>